OLIVAR ADEHESADO: INTEGRACIÓN DEL PASTOREO CON GANADO OVINO COMO HERRAMIENTA DE GESTIÓN EN LOS OLIVARES ECOLÓGICOS

El olivar constituye la actividad agronómica con mayor importancia histórica en Andalucía, modelando desde época fenicia tanto las zonas de campiñas como las de sierra en nuestra comunidad autónoma. En la actualidad, la expansión del sector y la intensificación de la producción y de las prácticas de manejo en pos de una mayor rentabilidad económica, ha generado una situación de alto riesgo con respecto a la erosión y la pérdida de los suelos, especialmente de aquellos situados en laderas con pendientes moderadas o fuertes. Son precisamente estos terrenos, los que en muchas ocasiones han sido cultivados con olivos, debido a su buena capacidad de crecer en condiciones climáticas y edafológicas limitadas.

Actualmente el marco de referencia en el que se había venido desarrollando la actividad agropecuaria durante las últimas décadas, está sustituyendo el paradigma de la intensificación y especialización productiva por el de la agricultura multifuncional, donde la eficiencia productiva, la calidad y seguridad de los alimentos, el respeto por el medio ambiente, la diversificación de actividades en las explotaciones, etc, contribuyen al bienestar social y al mantenimiento y desarrollo de nuestros pueblos y comunidades rurales.

La gestión de los olivares ecológicos podría verse beneficiada con la incorporación del pastoreo con ganado ovino, ya que los animales pueden contribuir al control de la vegetación espontánea o cultivada entre calles, reduciendo la competencia por agua y nutrientes con el olivo. El pastoreo, además, altera el ciclo de los nutrientes en el suelo al modificar tanto las extracciones y entradas, como las transformaciones que sufren éstos en el suelo. Por otro lado, reportará los ingresos derivados de la reducción del coste de alimentación del ganado y contribuirá a la estabilización de las cubiertas vegetales. Sin embargo, existen otras interacciones, que pueden producir efectos no deseados si no se gestiona de forma adecuada el pastoreo.  

Es por ello que la utilización con éxito del ganado como herramienta de control de la vegetación en los olivares precisa de una cuidada programación del pastoreo que favorezca el consumo por parte del ganado de la vegetación herbácea de carácter espontáneo, evitando el ramoneo del olivo. Esta tarea requiere entender y conocer, entre otros aspectos, qué come el ganado, cuánto puede comer y cómo se comporta en condiciones de pastoreo.

El presente trabajo ha pretendido identificar y caracterizar explotaciones “clave” de olivar en las que se venga realizando el control de la vegetación herbácea mediante pastoreo con ganado ovino a fin de conocer las posibilidades que tendría conducir el pastoreo en los olivares y prevenir sus posibles efectos negativos.  Además se ha tratado de evaluar desde las perspectivas de todos los actores implicados, los beneficios/inconvenientes que produce la incorporación del pastoreo con ganado ovino en el olivar e identificar y analizar los puntos críticos para su adopción

Los resultados indican que existe una amplia variabilidad en el manejo del pastoreo en los olivares adehesados, encontrando diferencias importantes en función de la superficie de olivar, la orografía y la productividad del medio así como en función de las características del rebaño, que puede ser propio o ajeno y la infraestructura disponible para su gestión. Sin embargo la aplicación del binomio agricultura-ganadería y del concepto de la multifuncionalidad a la producción olivícola ha generado una serie de ventajas fruto de la relación simbiótica generada con la integración del ganado ovino. En los olivares adehesados el grado de integración entre las tareas del olivar y las correspondientes al ganado ovino es muy alto, produciéndose en todo momento relaciones de inducción entre unas labores y otras y cuadrándose de una forma cómoda y aplicable el calendario de labores a lo largo del año. La viabilidad económica de los olivares adehesados estudiados depende en gran medida de las infraestructuras disponibles para la gestión del ganado, siendo muy favorable el vallado y parcelado del olivar para realizar un control más eficiente del pastoreo del rebaño como herramienta de gestión. Son este tipo de olivares adehesados, los que obtienen finalmente una mayor sostenibilidad a nivel económico.

Se han detectado un buen número de fortalezas que avalan este tipo de uso del medio tanto en términos ambientales (conservación de recursos) como económicos al aprovecharse de una manera más eficiente muchos recursos endógenos presentes en comarcas andaluzas. En este sentido se plantean muchas de las oportunidades que tiene el olivar adehesado entre las que destacan el auge de la agricultura ecológica y el progresivo acercamiento del consumidor al productor. Entre las debilidades y amenazas que dificultarían una consolidación de este tipo de aprovechamiento habría que citar el desconocimiento sobre cómo manejar de una manera óptima el olivar y el ganado, la desprofesionalización y envejecimiento del sector agrícola y ganadero y la desvinculación en muchas comarcas del sector agrícola respecto al sector  ganadero hasta el extremo de la casi desaparición de este último (áreas con vacíos ganaderos).

Finalmente podría concluirse que el modelo de olivar adehesado puede constituir una alternativa real para el olivar andaluz, tanto para aquel considerado como marginal para la producción agrícola, como para el olivar productivo de carácter intensivo, ya que si bien el primero necesita de un cambio urgente para alcanzar la rentabilidad económica y evitar su abandono, el segundo requiere de alternativas de gestión en pos de conseguir una producción más sostenible desde los puntos de vista social y ambiental. La adopción de este sistema por más agricultores y ganaderos andaluces pasa por el estudio, difusión y conocimiento general de los aspectos críticos encontrados en la gestión del pastoreo en los olivares adehesados, que en caso de no realizarse de forma cuidadosa y acorde con lo aquí expuesto puede acarrear daños al olivar y también al ganado traducidos en pérdidas económicas para las explotaciones.