USO DE LA BIOFUMIGACIÓN COMO MÉTODO DE CONTROL BIOLÓGICO CONTRA PHYTOPHTHORA CINNAMOMI EN DEHESAS DE PRODUCCIÓN ECOLÓGICA

Las dehesas son uno de los sistemas agrosilvopastorales más característicos de la Península Ibérica, de donde se consideran prácticamente endémicas. Es un sistema de usos múltiples donde se conjugan aprovechamientos agrícolas, ganaderos, forestales y turísticos, todos ellos girando en torno a su arboleda, donde las especies del género Quercus, principalmente encina

y alcornoque, constituyen el elemento clave del ecosistema, acompañadas del resto de componentes básicos: el pasto herbáceo, el matorral y la ganadería, existiendo un frágil equilibrio entre los distintos elementos que la componen.

De gran valor ecológico, económico y social, gran parte de su extensión cuenta con algún grado de protección, incluyéndose a las dehesas como hábitat de interés comunitario dentro de la Directiva Hábitats (92/43/CEE) y formando parte de la Red Natura 2000. Además, la explotación de los recursos debe conjugarse con el sistema seminatural de las mismas, haciendo de las dehesas explotaciones de carácter meramente ecológico.

La desestabilización de alguno de los elementos que constituyen la dehesa, y que son la base de su sistema de producción, conlleva importantes daños para el ecosistema; lo que supone, además, la no sostenibilidad del sistema de producción ecológica y por lo tanto, su abandono.

En los últimos años, los sistemas adehesados están en una situación de vulnerabilidad debido a una serie de amenazas que los acechan, siendo una de las más importantes la pérdida de arbolado debida a la enfermedad radical causada por Phytophthora cinnamomi.

Phytophthora cinnamomi está considerado como el principal agente causal del decaimiento de encinas y alcornoque que se viene observando en la Península Ibérica desde los años 90. Este

oomiceto puede causar la muerte del arbolado siguiendo un proceso de muerte lenta o de muerte súbita (en pocos meses), aunque en ambos casos los síntomas observados son similares: amarillez y/o marchitez foliar, defoliación y muerte regresiva de brotes (puntisecado) a nivel aéreo, y necrosis de raicillas absorbentes a nivel radical.

Phytophthora cinnamomi es uno de los patógenos más agresivos a nivel mundial, siendo el único oomiceto dentro de la lista de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo. Han sido descritos un número muy alto de huéspedes herbáceos y leñosos de este patógeno, pero es especialmente virulento causando podredumbre radical no sólo de encinas y alcornoques, sino también de otras especies con importancia económica, algunas de ellas explotadas de manera ecológica como el castaño y el aguacate. El control de esta enfermedad es difícil debido a la longevidad de las estructuras de resistencia del patógeno y su alta movilidad a través del agua presente en el suelo, lo que le permite invadir capas profundas y favorece su dispersión. Además, la naturaleza del patosistema Quercus/Phytophthora no permite la utilización de métodos de control como el establecimiento de cuarentenas o la aplicación de fumigantes químicos, por lo que debemos recurrir a un sistema de control integrado que contemple métodos culturales y biológicos para garantizar la supervivencia del arbolado, y por tanto la continuidad de este sistema de producción ecológico. En estos momentos, el control de la enfermedad radical de los Quercus se basa en la combinación de técnicas que disminuyen la incidencia de la enfermedad en dehesas, pero ninguna de ellas llega a afectar a la fuente de inóculo primario, las clamidosporas, lo que sería vital para mejorar el control integrado de la enfermedad.

En este trabajo se ha evaluado la efectividad de la biofumigación en el control de la enfermedad radical. La biofumigación es un método de control biológico basado en la producción de sustancias volátiles liberadas mediante la hidrólisis de los glucosinolatos, metabolitos secundarios naturales que aparecen en los tejidos de plantas pertenecientes al orden Capparales, especialmente aquellas encuadradas en el género Brassica. Estos volátiles se liberan al suelo tras el enterrado en verde de estas plantas.

El objetivo general de este trabajo es la evaluación de la biofumigación como método de control biológico de la podredumbre radical causada por P. cinnamomi en dehesas. Para ello, se seleccionaron plantas con potencial biofumigante y se evaluó su actividad mediante ensayos in vitro, en suelo altamente infestado por P. cinnamomi y a través de experimentos in planta.

En primer lugar, se seleccionaron dos genotipos de tres especies del género Brassica, B. napus, B. carinata y B. juncea, seleccionadas por su concentración en glucosinolatos en semillas y cosechadas en tres estadios de crecimiento diferente. Tras analizar el perfil de glucosinolatos de sus tejidos verdes, se realizaron ensayos in vitro, ensayos en suelos altamente infestados y experimentos in planta para conocer el efecto de los volátiles liberados sobre distintos puntos del ciclo de vida de P. cinnamomi. Los volátiles liberados en la hidrólisis de B. carinata y de B.

juncea tuvieron un efecto fungicida frente al crecimiento micelial, inhibiendo además la producción de esporangios y disminuyendo la viabilidad de las esporas de resistencia (clamidosporas) presentes en el suelo. Tras conocer estos resultados, se amplió el abanico de especies candidatas a biofumigantes, ensayándose otras 14 especies pertenecientes a distintos

géneros, con perfiles de glucosinolatos muy diferentes, y aptas para su cultivo en la dehesa. Se

seleccionaron aquellas especies que resultaron eficaces en la inhibición del crecimiento micelial de P. cinnamomi y se testaron en suelo altamente infestado e in planta, confirmándose el poder biocida de las plantas que contienen al glucosinolato Sinigrina en sus perfiles, aunque existen otros glucosinolatos que dan lugar a volátiles con poder fungistático pero que pueden ser válidos para su uso dentro del manejo integrado de la enfermedad.

El principal resultado obtenido en este trabajo muestra que la biofumigación con plantas ricas en el glucosinolato Sinigrina pueden ayudar a controlar a la enfermedad radical causada por P. cinnamomi en dehesas. Además, se esclarece su mecanismo de acción, inhibiendo el desarrollo de distintos puntos del ciclo de vida del patógeno que resultan cruciales para la patogénesis. Así, se ha demostrado que la biofumigación con plantas ricas en Sinigrina reduce significativamente la viabilidad del inóculo primario presente en suelo (clamidosporas) y también reduce la densidad de inóculo secundario (esporangios y zoosporas) que se produce en las raíces ya infectadas, lo que se traduce en una disminución de los síntomas de la enfermedad (podredumbre radical).

Podemos concluir que la biofumigación es una herramienta efectiva a incluir dentro de un sistema de control integrado de la podredumbre radical de Quercus causada por P. cinnamomi, viable para su aplicación en dehesas y que se enmarca dentro de los métodos de control ecológicos.