“Mi mayor premio fue aportar reconocimiento a mi sierra de Los Pedroches y sus gentes”

Apenas quedan unos días para que finalice el plazo de presentación de candidaturas para los Premios Andrés Núñez de Prado a la Investigación y Defensa en Producción Ecológica. El año pasado, por estas fechas, Jesús Fernández Habas presentaba su trabajo con el sueño de conseguir el prestigioso galardón. Así fue. Hoy echa la vista atrás y nos cuenta su experiencia como investigador y como merecedor del galardón que cada año concede Ecovalia, junto a la familia Núñez de Prado.  



¿Puedes resumir en unas líneas el tema de tu investigación?

Nuestra investigación consistió en una valoración cualitativa de la capacidad del olivar de montaña de Los Pedroches para proveer una serie de bienes y servicios (llamados servicios ecosistémicos) que deberían considerarse a la hora de diseñar políticas y estrategias como la Política Agraria Comunitaria. En la valoración se consideraban tres alternativas de manejo (ecológico, convencional y el no-manejo o abandono) con el objetivo de comprobar cuál de ellas era la que permitía una mayor provisión de servicios ecosistémicos. El manejo ecológico demostró ser la alternativa que permitiría una mayor provisión de estos servicios y por tanto sería la alternativa más sostenible (social, económica y ambientalmente).

¿Por qué elegiste el olivar ecológico de montaña como tema de estudio?

Elegimos estudiar el olivar de los Pedroches y sus alternativas de manejo por el carácter multifuncional y la capacidad de proveer servicios ecosistémicos de este singular olivar. Consideramos que los servicios ecosistémicos de este agrosistema y las diferencias en su provisión, dependiendo del manejo aplicado, no son suficientemente tenidas en cuenta en la PAC. Por este motivo, pensamos que sería interesante ahondar en esos aspectos de cara a próximas reformas de la Política Agraria Comunitaria.

¿Qué te aportó recibir el Premio Núñez de Prado el año pasado?

Personalmente significó una enorme satisfacción que se premiase una investigación que pone de manifiesto la importancia de este olivar y de los agricultores que lo cultivan de forma sostenible. Nací y me crie en la Sierra de Los Pedroches, a la cual le tengo un cariño especial, y siempre había querido aportar al reconocimiento de esta sierra y sus gentes. Ese fue el mayor premio para mí.

Supuso también un impulso a mi carrera, pues me hizo ilusionarme con la investigación y con mi profesión, además de proporcionarme una ayuda económica que ha sido fundamental para poder seguir formándome.

¿Sigues ligado a la producción ecológica de alguna manera?

Sí, mi familia tiene una finca de olivar con una pequeña almazara en la sierra de Los Pedroches, donde producen aceite ecológico.

Eres muy joven, sólo tienes 23 años, ¿sigues investigando?

Sí, sigo investigando. Actualmente me encuentro en Inglaterra estudiando un máster sobre sistemas de información geográfica.

¿Ves tu futuro ligado a la investigación y, concretamente a la investigación en producción ecológica?

Me gustaría mucho seguir ligado a la investigación, pero lo cierto es que hoy día el camino por el que tenemos que transitar los jóvenes investigadores en España es muy duro. Las condiciones no ayudan a que nos decidamos a seguir investigando en nuestro país, como a muchos nos gustaría. Es una pena, porque hay muy buenos investigadores que podrían aportar mucho en sectores como la ganadería, la agricultura, el desarrollo rural…, pero se ven forzados a marcharse al extranjero para encontrar condiciones dignas que les permitan seguir con su carrera. Por eso premios como los Núñez de Prado tienen tanto mérito, porque ponen en valor la investigación y la apoyan directamente.

Me interesa especialmente la investigación sobre sostenibilidad de sistemas agrarios y forestales, por lo que me encantaría investigar en agricultura ecológica, como uno de los manejos que podrían ser clave para garantizar un futuro sostenible y para enfrentar retos como el Cambio Climático.

¿Por qué crees que es importante avanzar en los estudios de este sector?

Problemas como la erosión en nuestros campos, la pérdida de biodiversidad, el despoblamiento rural y el cambio climático van a requerir que tomemos decisiones sobre los sistemas de manejo que utilizamos en nuestros campos y el modelo de consumo que seguimos. Cuanto más sepamos sobre los beneficios de la agricultura ecológica a través de la investigación, más fácil será guiar la toma de decisiones y diseño de políticas para solventar dichos problemas.